Los asientos reales de coche son tentadores. Puedes encontrarlos baratos, se reclinan, se deslizan y están diseñados para viajes largos.
Pero “diseñados para un coche de carretera” no es lo mismo que “diseñados para una postura de competición” — y ahí es donde surgen los problemas.
Por qué a la gente le gustan los asientos reales de coche
- Comodidad: fabricados para largas sesiones
- Ajustabilidad: reclinación, ajustes de altura, deslizadores
- Valor: a menudo más baratos que los asientos de cubo hechos a propósito
Los inconvenientes en un simulador
- Complejidad de montaje: los asientos de coche suelen tener patrones de tornillos extraños y rieles voluminosos.
- Altura: algunos asientos quedan altos y cambian la geometría de los pedales.
- Flexión: el acolchado blando puede reducir la consistencia al frenar.
- La tentación de reclinarse: la postura de descanso se siente cómoda pero puede causar dolor e inconsistencia.
Si lo haces, hazlo con seguridad
- Monta sobre una estructura sólida (nada de “tablas de madera en el simulador” improvisadas).
- Asegúrate de que el asiento no se balancee de lado a lado al frenar.
- Mantén tu postura estable — la comodidad debe apoyar la conducción, no dificultarla.
Un asiento de competición hecho a propósito no es obligatorio — pero a menudo facilita ajustar tu postura de conducción.
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